El tomate rosa es una variedad de tomate caracterizada por su gran tamaño, piel fina y un color rosado intenso. Su pulpa es carnosa, con pocas semillas y un alto contenido de agua, lo que le da una textura jugosa y un sabor dulce y suave, con menor acidez que otras variedades. Se cultiva en climas templados y cálidos, prefiriendo suelos fértiles y bien drenados para un desarrollo óptimo.
Desde el punto de vista nutricional, el tomate rosa es una excelente fuente de licopeno, un antioxidante que protege las células del daño oxidativo y contribuye a la salud cardiovascular. También aporta vitamina C, fortaleciendo el sistema inmunológico, y vitamina A, esencial para la vista y la piel. Su contenido en fibra favorece la digestión, y su potasio ayuda a mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Además, es bajo en calorías y rico en agua, lo que lo convierte en un alimento refrescante e hidratante.
Su temporada óptima de consumo es en verano y principios de otoño, cuando alcanza su madurez y su mejor sabor. Se puede disfrutar fresco en ensaladas, en salsas, gazpachos o simplemente con un poco de aceite de oliva y sal.