La Tarta de Santiago es un postre tradicional de Galicia, caracterizado por su textura jugosa y su intenso sabor a almendra. Su origen se remonta a la Edad Media y es fácilmente reconocible por la cruz de Santiago espolvoreada en azúcar glas sobre su superficie. Se elabora con ingredientes simples: almendra molida, azúcar, huevos, ralladura de limón y canela, sin necesidad de harina, lo que la hace apta para personas con intolerancia al gluten.
Desde el punto de vista nutricional, la Tarta de Santiago es rica en grasas saludables provenientes de la almendra, además de aportar proteínas, fibra y minerales como calcio, magnesio y fósforo. Aunque es un postre energético debido a su contenido en azúcar, su perfil nutricional es más saludable que el de otros dulces gracias a las propiedades de los frutos secos.
Se consume todo el año, aunque es especialmente popular en verano, coincidiendo con la festividad del Apóstol Santiago, el 25 de julio. Se disfruta sola o acompañada de un licor típico gallego, como el orujo. Su sabor tradicional y su sencillez han hecho que sea uno de los postres más representativos de la gastronomía española.