La menta (Mentha spicata) es una planta perenne conocida por su aroma fresco y su sabor refrescante. Pertenece a la familia de las Lamiáceas y se cultiva en muchas partes del mundo. Se utiliza comúnmente en la gastronomía, especialmente en bebidas como mojitos y té de menta, así como en postres, ensaladas y platos de cocina oriental. Además de su uso culinario, la menta también es valorada por sus propiedades medicinales, como su capacidad para aliviar problemas digestivos y refrescar el aliento.
En términos de valor nutricional, la menta es baja en calorías, pero rica en nutrientes. Contiene vitamina A, que es importante para la salud ocular, y vitamina C, que refuerza el sistema inmunológico. También proporciona minerales como calcio, potasio y hierro, esenciales para la salud ósea, la función muscular y la circulación sanguínea. Además, la menta contiene compuestos bioactivos como el mentol, que tiene propiedades relajantes y digestivas.
La temporada de consumo de la menta depende del clima, pero generalmente es más abundante durante la primavera y el verano, cuando las hojas están frescas y tiernas. Se puede cultivar fácilmente en huertos caseros o encontrarla fresca en mercados durante estos meses.