El kumquat (Fortunella spp.) es una pequeña fruta cítrica originaria de China, aunque actualmente se cultiva en diversas partes del mundo, especialmente en climas cálidos. Su tamaño es diminuto, similar a una aceituna, y su piel es comestible, lo que lo diferencia de otras frutas cítricas. La cáscara del kumquat es dulce, mientras que la pulpa es ácida, lo que crea un contraste único de sabores al comerlo entero.
Desde el punto de vista nutricional, el kumquat es una excelente fuente de vitamina C, que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y combate los efectos de los radicales libres. También contiene fibra, que favorece la digestión y ayuda a mantener un sistema digestivo saludable. Además, el kumquat es rico en vitamina A, vitamina E y minerales como potasio y calcio, que son importantes para la salud ósea, el sistema nervioso y la regulación de la presión arterial.
La temporada de consumo del kumquat generalmente se da entre los meses de invierno y principios de primavera, especialmente de noviembre a marzo. Durante estos meses, los kumquats están en su punto óptimo de madurez y frescura, siendo ideales para consumir frescos, en ensaladas, mermeladas o como decoración para postres y cócteles.