Las judías secas en grano, también conocidas como frijoles secos, son legumbres altamente nutritivas que pertenecen a la familia de las fabáceas. Estas legumbres se presentan en diversas variedades, como las judías negras, pintas, rojas y blancas, cada una con un sabor y textura únicos. Son una fuente excelente de proteínas vegetales, proporcionando alrededor de 20-25 gramos de proteína por cada 100 gramos de judías secas cocidas. Además, son ricas en fibra dietética, lo que ayuda a la salud digestiva y a mantener niveles estables de azúcar en sangre.
En términos de micronutrientes, las judías secas son una buena fuente de hierro, magnesio, fósforo y vitaminas del complejo B, especialmente ácido fólico. Estos nutrientes son esenciales para la producción de energía y la formación de glóbulos rojos.
La temporada de consumo de judías secas varía según la región, pero generalmente se cosechan en otoño y se pueden almacenar durante todo el año. Son muy versátiles en la cocina, pudiendo utilizarse en guisos, sopas, ensaladas y como acompañamiento. Su larga vida útil y su valor nutricional las convierten en un alimento básico en muchas dietas alrededor del mundo.