El diente de león (Taraxacum officinale) es una planta perenne que se encuentra comúnmente en todo el mundo. Conocido por sus hojas verdes y sus flores amarillas brillantes, esta planta es más que una simple maleza; es un alimento nutritivo y una hierba medicinal. Las hojas, raíces y flores son comestibles y se pueden consumir en ensaladas, sopas o como té.
El diente de león es rico en nutrientes, aportando vitaminas A, C y K, así como minerales como hierro, calcio y potasio. Además, contiene antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo en el organismo. Una porción de hojas de diente de león puede proporcionar un alto contenido de fibra, lo que contribuye a la salud digestiva.
La temporada de consumo del diente de león varía según la región, pero generalmente se puede cosechar desde la primavera hasta el otoño. Las hojas jóvenes son más tiernas y sabrosas, mientras que las hojas más viejas pueden volverse amargas. Es importante recolectar diente de león de áreas libres de pesticidas y contaminantes para disfrutar de sus beneficios nutricionales y medicinales.