La cúrcuma, conocida científicamente como *Curcuma longa*, es una planta herbácea originaria del sur de Asia, ampliamente utilizada en la cocina y la medicina tradicional. Su rizoma, de un característico color amarillo brillante, es la parte más utilizada, especialmente en la forma de polvo. La cúrcuma es un ingrediente esencial en la cocina india, donde se utiliza en curries, salsas y arroces, gracias a su sabor ligeramente amargo y su capacidad para realzar el color de los platos.
Desde el punto de vista nutricional, la cúrcuma es baja en calorías, aportando solo 29 calorías por cada 100 gramos. Es rica en carbohidratos y contiene pequeñas cantidades de proteínas y grasas. Su componente más destacado es la curcumina, un poderoso antioxidante y antiinflamatorio que se ha relacionado con numerosos beneficios para la salud, como la mejora de la función cerebral y la reducción del riesgo de enfermedades crónicas.
La cúrcuma se puede consumir durante todo el año, aunque su temporada de cosecha varía según la región. En general, la cosecha se realiza en el final de la temporada de lluvias, entre octubre y diciembre, cuando los rizomas alcanzan su máxima concentración de nutrientes. Su popularidad ha llevado a un aumento en su uso como suplemento en polvo y en cápsulas, aprovechando sus propiedades saludables.