El queso curado de cabra es un queso elaborado a partir de la leche de cabra que se somete a un proceso de maduración prolongado, generalmente entre 3 y 6 meses, lo que le otorga una textura firme y un sabor más intenso y pronunciado. Su corteza, que puede ser natural o tratada, se vuelve más dura a medida que pasa el tiempo, mientras que su interior se mantiene más compacto y seco en comparación con los quesos frescos. El sabor es característico, ligeramente picante y con toques de hierba o incluso de frutas secas, dependiendo de la región y el tipo de alimentación del ganado.
Desde el punto de vista nutricional, el queso curado de cabra es una excelente fuente de proteínas, calcio y vitaminas A y B12, que son esenciales para la salud ósea y el buen funcionamiento del sistema nervioso. También aporta grasa saturada, por lo que debe consumirse con moderación, especialmente para aquellos que controlan la ingesta calórica o el colesterol.
Este queso es ideal para consumir en cualquier época del año, pero es especialmente apreciado en otoño e invierno, cuando su sabor robusto combina perfectamente con platos de cuchara, ensaladas templadas o como aperitivo en tapas, acompañado de un buen vino.