La mantequilla es un producto lácteo cremoso obtenido a partir de la crema de la leche, que se bate hasta que la grasa se separa del suero. Es un ingrediente fundamental en muchas cocinas del mundo, utilizado tanto para cocinar como para untar en pan o en postres. Su sabor suave y su textura cremosa la convierten en un producto versátil, ideal para freír, hornear o dar un toque final a platos como salsas, pasteles y galletas.
En cuanto al mantenimiento, la mantequilla debe guardarse en el refrigerador para evitar que se ponga rancia, aunque también se puede dejar fuera durante un corto período de tiempo si se consume rápidamente. Es recomendable almacenarla en un recipiente hermético para evitar que absorba olores de otros alimentos.
Desde el punto de vista nutricional, la mantequilla es rica en grasa saturada, lo que la convierte en un alimento de alta densidad calórica. Sin embargo, también contiene vitamina A, vitamina D y ácidos grasos esenciales. Por esta razón, debe consumirse con moderación, especialmente para quienes deben controlar su ingesta de grasas saturadas.
La época de consumo de la mantequilla es durante todo el año, ya que es un ingrediente básico en muchas preparaciones culinarias. Sin embargo, es especialmente popular en invierno debido a su uso en la repostería y platos reconfortantes.