Croissant de mantequilla

El croissant de mantequilla es un clásico de la repostería francesa, conocido por su textura hojaldrada y crujiente, con un interior suave y esponjoso. Su preparación se basa en una masa laminada que combina harina, mantequilla, levadura, azúcar y leche, lo que le da su sabor inconfundible y su característica estructura en capas.

Desde el punto de vista nutricional, este croissant es una fuente de hidratos de carbono, que aportan energía, y grasas, principalmente de la mantequilla, que le dan su textura y sabor únicos. Contiene también proteínas provenientes de la harina y los huevos, así como pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y minerales como el calcio y el hierro. Sin embargo, debido a su contenido en grasas y azúcares, se recomienda consumirlo con moderación dentro de una dieta equilibrada.

Este bollo se puede disfrutar todo el año, siendo un imprescindible en desayunos y meriendas. Se consume solo o acompañado de mermeladas, chocolate o queso, y suele maridarse con café o té. Su equilibrio entre ligereza y sabor lo convierte en uno de los productos de bollería más apreciados en el mundo.

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