El Kalanchoe es una planta suculenta originaria de Madagascar y otras regiones tropicales, apreciada por su facilidad de cultivo y sus vistosas flores en tonos rojos, naranjas, rosas, amarillos y blancos. Es una planta perenne que puede crecer en interiores y exteriores, dependiendo del clima.
Para su mantenimiento, el Kalanchoe requiere un sustrato bien drenado y riegos moderados, ya que es sensible al exceso de humedad. Se recomienda regarlo solo cuando el sustrato esté completamente seco. Prefiere una exposición a la luz solar indirecta o semisombra, aunque algunas variedades pueden tolerar el sol directo durante algunas horas al día.
Su época de siembra ideal es en primavera o verano, cuando las temperaturas son cálidas y permiten un mejor desarrollo de las raíces. Se propaga fácilmente por esquejes de tallo u hojas, los cuales deben secarse durante un par de días antes de ser plantados para evitar pudriciones.
El Kalanchoe es resistente y poco exigente, pero es sensible al frío extremo. En invierno, debe protegerse de heladas manteniéndolo en interiores o en invernaderos. Con los cuidados adecuados, florecerá varias veces al año, brindando un toque de color y frescura al hogar o jardín.