Los fresones, también conocidos como fresas grandes, son una variedad de fresa que se caracteriza por su tamaño más grande, color rojo brillante y sabor dulce y jugoso. Este fruto pertenece a la familia de las rosáceas y es muy apreciado por su versatilidad en la cocina, ya que se consume fresco, en batidos, postres, mermeladas o ensaladas. Los fresones son una excelente fuente de vitamina C, antioxidantes como los flavonoides, y fibra dietética, lo que los convierte en un alimento ideal para fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud digestiva. Además, son bajos en calorías, lo que los hace perfectos para quienes buscan llevar una dieta equilibrada. En cuanto a los minerales, contienen pequeñas cantidades de potasio, hierro y calcio.
La temporada de consumo de los fresones varía según la región, pero generalmente se encuentran disponibles entre la primavera y principios del verano. En algunas zonas, pueden encontrarse durante todo el año gracias a los cultivos en invernadero. Es importante elegir fresones firmes y de color intenso, evitando aquellos con manchas o partes blandas, para asegurar su frescura y calidad. Además, es recomendable consumirlos poco después de la cosecha para aprovechar al máximo sus nutrientes.